Inma Shara, una reconocida directora de orquesta
«Cecile mueve los brazos con un gusto, una suavidad, que parece volar, que parece estar entre nubes cerca de un lugar flotante donde la dicha lo llena todo. En ese momento la música comienza a crecer, las cuerdas se elevan compactas, las trompas perfectas acompañan el nacimiento de algo que es supremo, que crece, que florece, y entonces Cecile sabe que ha ganado, que ha llegado, que es música».
Cecile es la protagonista de «Sabor a canela», una obra de José Carlos Carmona, y, en el fondo, representa una figura con la que muchas mujeres dedicadas a la música pueden sentirse identificadas. Simboliza la lucha por un sueño, el de ser directora de orquesta en un mundo, el de la música clásica, en el que tradicionalmente han sido los hombres los que han tenido las riendas y en el que, a día de hoy, todavía sigue siendo extraño ver a una mujer en el podio.
Son pocas las que lo consiguen y las que lo hacen, como la reconocida Inma Shara, destacan la importancia de la constancia y de, en definitiva, luchar por una meta: «Empecé muy jovencita, a los cuatro años. Al principio fue algo que me inculcaron en mi familia, fue como una especie de juego, estuve en contacto con muchas formas artísticas pero de algún modo fue la música la que, poco a poco, fue atrapándome y lo que era un juego de mi infancia terminó siendo una forma de entender la vida y todos mis esfuerzos los canalicé por y para la música. Lo que entonces era un sueño, ahora es una realidad».
Así describe Inma Shara a ABC.es dónde está el germen de su pasión, que le ha llevado a ser de las pocas directoras que destacan en el mundo, colaborando con algunas de las mejores orquestas, tales como la London Philharmonic o la Filarmónica de Israel, y a ser la primera mujer en llevar la batuta en el Vaticano, en un concierto en el que estuvo presente el Papa Benedicto XVI en el año 2008.
FUENTE: ABC.es

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