La organización de los Grammy, uno de los premios más importantes de la industria de la música, y la cadena CBS, encargada de la retransmisión de la ceremonia este 2013,
lo tenían claro: “La obscenidad total o parcial en el vestuario era
inaceptable durante la gala”. Un mensaje de decoro dirigido de forma
exclusiva a las mujeres, y cuyo objetivo era conseguir que ninguna de
las estrellas de Hollywood apareciera “enseñando demasiada piel”, en la
55 edición de los premios celebrados este domingo en el Staples Center
de Los Ángeles.
La CBS no dejaba ninguna duda en su mensaje. Con educación, solicitaba
que las asistentes a la ceremonia (y solo a ellas) acudieran con “trajes
que aseguraran que los traseros y los pechos estuvieran adecuadamente
cubiertos; que no fueran susceptibles de ser problemáticos, y que no
dejaran los muslos al aire o la zona inferior del pecho”.
Tras esta solicitud de decoro, las asistentes a los premios Grammy hicieron caso unas más, otras menos.
Estas normas fueron aceptadas por varias de las asistentes como, por ejemplo, Beyoncé pero, en cambio, artistas como Jennifer Lopez
o Rihanna decidieron desafiarlas y seguir siendo fieles a sus estilos,
dejando claro que las nuevas regulaciones sobre el vestuario
“recomendadas” por la organización del evento eran “más propias del
siglo pasado, que de este”. La cantante de Barbados optó por un vestido rojo y largo, diseñado por Azzedine Alaïa, cuyas transparencias a la altura del pecho dejaban poco a la imaginación.
López no se quedó atrás. La cantante optó por un vestido negro con
hombro y pierna al descubierto, muy similar al que Angelina Jolie lució
en la gala de los Oscar del año pasado. La cantante latina, además, fue
una de las más críticas con estas normas durante la ceremonia de los
Grammy. Durante la presentación del primer premio de la gala a la Mejor
Interpretación Pop Solista, la exmujer de Marc Anthony lanzó un: “¡Se
nota que he leído el mensaje de la organización!”, a lo que el público
asistente respondió con risas y vítores. “¡Tú has sido quien ha
inspirado el mensaje!”, le respondió su compañero en el escenario,
Pitbull, en referencia a un modelo de Versace que la cantante había
lucido en un gala anterior de estos galardones, y en el que el escote le
caía hasta el ombligo.
Las ceremonias de los premios suelen ser un desfile de atuendos
extraños, transgresores y atrevidos -para muchos, es el mejor escaparate
de tendencias de moda de Estados Unidos-, en los que se ha podido ver a
Lady Gaga llegar dentro de un huevo o a la cantante Nicky Minaj
ataviada con un hábito de monja. Polémicas aparte, que algunas mujeres
eligieran libremente su atuendo permitió que en la alfombra roja de
Staples Center se pudieran ver transparencias, escotes vertiginosos y
vestidos que dejaban al descubierto hombros, piernas y espaldas.
Por último, es de “obligado cumplimiento” puntualizar que las
recomendaciones expuestas por la organización de los Grammy y la CBS
dejan patente que todavía en 2013 son muchos los que asemejan la
elegancia con el recato, dejando fuera términos como la sensualidad o el
atrevimiento. Y, sobre todo, que esto se enfatiza negativamente cuando
se añaden las mujeres a la ecuación. ¿Qué hubiera ocurrido si un hombre
hubiera llegado a la ceremonia con pantalones cortos o sin camisa? ¿La
organización y la CBS solicitarían para ellos las mismas normas del
decoro? Una incógnita, sin duda.

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