lunes, 18 de marzo de 2013

Amar en tiempos de Franco

Viñeta de Forges extraída de 'Del guateque al altar'.

Antonio Fraguas 'Forges' y Pilar Garrido.Cuando estaba mal visto que las chicas tomasen alcohol y la música no sonaba tan alto como para evidenciar el fracaso de una conversación, ligar era, incluso, más difícil. Pilar Garrido y Antonio Fraguas 'Forges', además de ser una de esas parejas que superaron el reto de 'arrejuntarse' sin 'Facebook-mediante', son los coautores de 'Del guateque al altar' (Planeta). "Nosotros no nos conocimos en un guateque sino en un lugar de veraneo", confiesa Garrido, "pero salieron muchas bodas de los guateques que organizaban los jesuitas".

Antonio Fraguas 'Forges' y Pilar Garrido.
Aunque en este encuentro será Forges quién lleve la voz cantante -la fama obliga-, en el libro los roles están invertidos y es su mujer quien lleva el peso de la puesta en escena mientras que él está relegado a lo coros. Suya es la visión de esa España divida que tuvo que reconstruirse a sí misma a partir de las cenizas que dejaron el ansia de poder y la intolerancia. Ella fue la niña que alternaba las clases de Dibujo y Labores con las de Formación del Espíritu Nacional y Religión. Ella es la que rememora aquella manifestación de 1951 en contra de la subida del precio del transporte público y aquellas primeras revueltas estudiantiles que cada vez se parecen más a estas.

Bailar pegados no es bailar

Garrido relata de forma directa, con humor, y, en ocasiones, inocente, lo que suponía crecer y enamorarse en el contexto de la Dictadura Franquista. "Ahora todo es mucho más directo 'Hola chata, ¿me das tu móvil?', 'Toma mi Whatssap'... Pero en aquel tiempo -el de la posguerra- como todo era pecado. Estábamos horrorizados de sólo pensar en cualquier acercamiento", explica ella.

Forges firma una historia que discurre de forma paralela a la anterior y que lleva por título 'La larga marcha del novio formal' porque, como él mismo explica, en aquellos tiempos "ser novio a secas no era posible. Eras novio y formal y ser formal consistía en no poder hacer nada de nada, porque todo era informal".

Viñeta extraída del libro.
A los hechos se remite. "En la discoteca de la época, es decir, en la Plaza Mayor del Pueblo, no faltaban un Guardia Civil, el párroco y el jefe del Movimiento", explica Forges quien por la forma en la que proyecta la voz y su preferencia por las onomatopeyas para ilustrar algunas ideas, podría haber triunfado tanto como locutor como lo ha hecho como viñetista. "Si nos acercábamos demasiado venía un cura y nos separaba con un palo mientras murmuraba 'esos cuerpooooos'".

Viñeta extraída del libro.
Las chicas también mantenían a distancia a sus parejas de baile utilizando lo que el dibujante llama la 'tecnología alejativa'. "Utilizaban varias técnicas pero las principales eran 'la codillera' -dobla el brazo delante de su pecho con el codo hacia fuera- y la 'plexosoleica' -extiende el brazo con la mano extendida como si se protegiera del Sol-".

A pesar de estos amplios conocimientos teóricos, Forges "no era muy de guateques". "Una vez fue a uno y estuvo toda la noche bailando con una mujer coja con pata de palo y no se dio cuenta", comenta Garrido divertida. "No tenía la pata de palo", réplica él entre risas. "Las piernas ortopédicas de la época eran tan precarias que podría haber sido de palo", responde ella sin dejar de sonreír.

La pareja -que también ha publicado 'La posguerra vista por una particular y su marido' (Planeta)- resulta tan entrañable como puede serlo cualquier matrimonio bien avenido que con la autoridad que da el paso de los años ha perdido la vergüenza a interrumpirse en público -"¿Me dejas hablar?"- y a hacerse reproches -"Antonio, eso lo has contado mil veces"-. Todo, sin que ninguno de los dos pierda la sonrisa cómplice.

El único momento en el que ponen cambian el gesto es para hablar de un tema muy serio y muy de moda, la religión. "La Iglesia no ha cambiado nada", lamenta Garrido. "A dios gracias, la sociedad sí y ahora es más sana y más natural. Sin embargo, todo sigue siendo pecado". "Hay una gran esperanza en que cambie algo con el nuevo Papa, yo no la tengo", agrega.

De jóvenes para jóvenes

Garrido admite que este libro está pensado para los jóvenes "aunque lo acabarán leyendo los mayores a quienes se lo regalarán sus hijos" para desmentir la falsa realidad recreada en series como 'Amar en tiempos revueltos'. "Está hecha con falsedades -'errores', corrige su marido con una sonrisa sin que su mujer parezca oírle- como el tabaco emboquillado, ¡entonces eso no existía! o los manteles en las casas paupérrimas y ¡Zumos de naranja en jarras!".

"Eso es", bromea Forges, "porque es una serie dirigida a personas de la tercera edad que necesitan actividad para no trasponerse. Los ponen a todos bebiendo Chivas Regal en jarra y los espectadores se alteran, claro".

Si bien aquellos eran tiempos en las que las perspectivas eran de progreso y no de regresión como las actuales, no se puede decir que aquel fuera un "un tiempo idílico", confirma Garrido.

Para ilustrar las vicisitudes que tenían que sortear los jóvenes de la época, Forges tira de archivo. Era agosto de 1958 y el Sol castigaba severamente a Madrid. Apurado, Forges avanzaba por pleno Paseo de la Castellana vestido con su uniforme de funcionario, esto es camisa, corbata y traje. Asfixiado como iba, decidió quitarse la chaqueta con tan mala suerte de se cruzó en el camino con un guardia que le puso una multa de 5 pts. Los funcionarios estaban obligados a guardar las formas fueran cuales fueran las circunstancias. "Teniendo en cuenta que el salario mínimo de aquel entonces era de 133 pts aquello era una barbaridad", explica. "Cuando doblé la siguiente esquina, evidentemente, volví a quitármela".

FUENTE:http://www.elmundo.es/elmundo/2013/03/14/cultura/1363294234.html

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