Un total de 92 mujeres han llegado a gobernar en algún país del mundo desde la posguerra, bien sea como presidenta o primera ministra, según una investigación realizada por Últimas Noticias.
Desde la ascensión al poder de la socialista Sirimavo Bandaranaike como primera ministra en 1960 en un país llamado Ceilán (hoy Sri Lanka) hasta la toma de posesión de Park Geun-hye en Corea del Sur hace poco más de una semana, 68 países del mundo han tenido una mandataria por lo menos una vez.
Eso implica que las mujeres han llegado al poder en al menos uno de cada tres países del mundo y en los cinco continentes. El promedio de edad de su arribo al poder es 51 años.
En tres países limítrofes con Venezuela ha habido presidentas: Dilma Rousseff en Brasil, Janet Jagan en Guyana y Kamla Persad-Bissessar en Trinidad y Tobago. Además, otras 10 naciones latinoamericanas han contado con la figura de mandatarias.
En Venezuela nunca ha habido jefas de Estado. En 1988, se lanzó a la presidencia Ismenia de Villalba (viuda de Jóvito). En 1998, fue la Miss Irene Sáez; Venezuela Da Silva en 2006, y en 2012 fueron María Bolívar y Reina Sequera.
Lenguaje masculino. A pesar de que han surgido más mujeres gobernantes en la centroizquierda, no hay ideología importante que las haya excluido. En cuanto a las religiones, ha habido mandatarias judías e islámicas, católicas y protestantes, hinduistas, budistas así como de religiones tribales del África.
Gunhild Hoogensen y Bruce O. Solheim, autores de Mujeres en el poder (Women in power, 2006) se preguntan por qué es generalmente aceptado el término "mujeres líderes" y no el de "hombres líderes". Admiten que en muchas partes del mundo sigue siendo una novedad una mujer a cargo del gobierno y que es sabido que el lenguaje del poder "es todavía masculino".
Algo de eso encaja en la forma en que el primer ministro israelí Ben Gurión llamó una vez a su ministra Golda Meier: "Es el hombre más fuerte de mi gobierno".
Veintidós de las 92 mujeres mandatarias llegaron al poder a través de un interinato, es decir, por delegación. Una de ellas, Gloria Macapagal Arroyo, de Filipinas, sin embargo, se hizo elegir luego popularmente y mandó desde 2001 hasta 2010.
Igual que los hombres. No está claro si esas mujeres, en el ejercicio del poder, se han comportado distinto a como lo hacen los hombres, pero, de hecho, a ellas les ocurren el mismo tipo de cosas que a los varones.
Afrontan tiempos de paz y estabilidad, pero también crisis económicas y han sufrido la inhabilitación, además de golpes, guerras e insurrecciones.
Al menos 20 de las 92 padecieron la cárcel o el exilio. Tres de ellas murieron haciendo política: Benazir Bhutto (Pakistán), Indira Gandhi (India) y Agathe Uwilingiyimana, de Ruanda, las dos últimas durante el ejercicio del cargo.
Por lo menos 20 gobernantes mujeres tienen demostrada una vinculación con un hombre famoso más conocido que ella, generalmente familiar padre o esposo. Eso las ha ayudado a impulsarse hacia la obtención del cargo.
Desde la ascensión al poder de la socialista Sirimavo Bandaranaike como primera ministra en 1960 en un país llamado Ceilán (hoy Sri Lanka) hasta la toma de posesión de Park Geun-hye en Corea del Sur hace poco más de una semana, 68 países del mundo han tenido una mandataria por lo menos una vez.
Eso implica que las mujeres han llegado al poder en al menos uno de cada tres países del mundo y en los cinco continentes. El promedio de edad de su arribo al poder es 51 años.
En tres países limítrofes con Venezuela ha habido presidentas: Dilma Rousseff en Brasil, Janet Jagan en Guyana y Kamla Persad-Bissessar en Trinidad y Tobago. Además, otras 10 naciones latinoamericanas han contado con la figura de mandatarias.
En Venezuela nunca ha habido jefas de Estado. En 1988, se lanzó a la presidencia Ismenia de Villalba (viuda de Jóvito). En 1998, fue la Miss Irene Sáez; Venezuela Da Silva en 2006, y en 2012 fueron María Bolívar y Reina Sequera.
Lenguaje masculino. A pesar de que han surgido más mujeres gobernantes en la centroizquierda, no hay ideología importante que las haya excluido. En cuanto a las religiones, ha habido mandatarias judías e islámicas, católicas y protestantes, hinduistas, budistas así como de religiones tribales del África.
Gunhild Hoogensen y Bruce O. Solheim, autores de Mujeres en el poder (Women in power, 2006) se preguntan por qué es generalmente aceptado el término "mujeres líderes" y no el de "hombres líderes". Admiten que en muchas partes del mundo sigue siendo una novedad una mujer a cargo del gobierno y que es sabido que el lenguaje del poder "es todavía masculino".
Algo de eso encaja en la forma en que el primer ministro israelí Ben Gurión llamó una vez a su ministra Golda Meier: "Es el hombre más fuerte de mi gobierno".
Veintidós de las 92 mujeres mandatarias llegaron al poder a través de un interinato, es decir, por delegación. Una de ellas, Gloria Macapagal Arroyo, de Filipinas, sin embargo, se hizo elegir luego popularmente y mandó desde 2001 hasta 2010.
Igual que los hombres. No está claro si esas mujeres, en el ejercicio del poder, se han comportado distinto a como lo hacen los hombres, pero, de hecho, a ellas les ocurren el mismo tipo de cosas que a los varones.
Afrontan tiempos de paz y estabilidad, pero también crisis económicas y han sufrido la inhabilitación, además de golpes, guerras e insurrecciones.
Al menos 20 de las 92 padecieron la cárcel o el exilio. Tres de ellas murieron haciendo política: Benazir Bhutto (Pakistán), Indira Gandhi (India) y Agathe Uwilingiyimana, de Ruanda, las dos últimas durante el ejercicio del cargo.
Por lo menos 20 gobernantes mujeres tienen demostrada una vinculación con un hombre famoso más conocido que ella, generalmente familiar padre o esposo. Eso las ha ayudado a impulsarse hacia la obtención del cargo.
Esa particularidad no es común en las europeas, pero cinco de las 10 mandatarias latinoamericanas la han tenido: Isabel de Perón (Argentina), Violeta de Chamorro (Nicaragua), Mireya Moscoso (Panamá), Cristina Fernández de Kirchner (Argentina) y Laura Chinchilla (Costa Rica).
Las castas en Asia. Esa misma características la poseen 11 de las 17 mandatarias de Asia, continente donde sus gobernantas han marcado una historia sui generis. Hay fenómeno de castas donde la mujer ha marcado hitos. No solo Bandaranaike, viuda del exprimer ministro de Ceilán (hoy Sri Lanka), fue la primera mujer en el poder en 1960, sino que 34 años después su hija, Chandrika Kumaratunga, asumió electoralmente la presidencia y nombró a su madre como primera ministra.
Está el caso de India, donde Indira Gandhi, hija de Jawaharlal Nehru, la mano derecha del Mahatma, accedió al mandato, para luego ser asesinada. Tras la muerte de la presidenta, el mando del partido del Congreso lo asumió su hijo Rajiv, casado con la italiana Sonia Albina Maino.
Rajiv Gandhi enfrentó el mismo destino que su madre y entonces correspondió a su viuda, Sonia, ser la jefe del partido. Llegó a ganar las elecciones nacionales, pero no pudo asumir el cargo porque la oposición presentó fuerte rechazo a la investidura de una italiana como jefa de gobierno.
Curiosamente India se independizó y se dividió para formar Pakistán (musulmán). Este a su vez se dividió para crear Bangladesh. En los tres países han gobernado mujeres. Particularmente en Bangladesh, en 19 de los últimos 22 años, dos féminas ideológicamente enfrentadas se han repartido la primera magistratura: Khaleda Zia y Sheikh Hasina.
Veinticinco mandatarias han sido reelectas. Lo fue Benazir Bhutto (Pakistán), hija de expresidente Alí Bhutto. Ella se casó en matrimonio arreglado con Asif Ali Zardari. Argumentó una vez que para una dirigente política era difícil encontrar tiempo para cultivar una relación. Las leyes pakistaníes no permiten que una soltera sea jefa de Estado.
Benazir llegó al poder al año siguiente de casarse con Asif. Ella, como su padre Alí, murió asesinada. Su viudo se hizo líder del partido y es el actual presidente de Pakistán. Un hijo de Benazir es codirector del partido de gobierno.
La mujer no cae del cielo. Las gobernantes no llegan de improviso al poder. Son muy diversas las realidades que las han llevado al mando. Al menos 54 de las 92 tuvieron experiencia parlamentaria previa. Cuarenta y nueve pasaron antes por algún gabinete ministerial.
La mayoría de ellas son preparadas académicamente. Al menos 43 tienen nivel universitario y otras 31 aprobaron además algún postgrado.
Pero está el caso de Golda Meier, nacida en Kiev en 1898, quien no tuvo estudios universitarios; sin embargo, durante su mandato ganó la guerra del Yom Kipur contra los árabes en octubre de 1973.
Las castas en Asia. Esa misma características la poseen 11 de las 17 mandatarias de Asia, continente donde sus gobernantas han marcado una historia sui generis. Hay fenómeno de castas donde la mujer ha marcado hitos. No solo Bandaranaike, viuda del exprimer ministro de Ceilán (hoy Sri Lanka), fue la primera mujer en el poder en 1960, sino que 34 años después su hija, Chandrika Kumaratunga, asumió electoralmente la presidencia y nombró a su madre como primera ministra.
Está el caso de India, donde Indira Gandhi, hija de Jawaharlal Nehru, la mano derecha del Mahatma, accedió al mandato, para luego ser asesinada. Tras la muerte de la presidenta, el mando del partido del Congreso lo asumió su hijo Rajiv, casado con la italiana Sonia Albina Maino.
Rajiv Gandhi enfrentó el mismo destino que su madre y entonces correspondió a su viuda, Sonia, ser la jefe del partido. Llegó a ganar las elecciones nacionales, pero no pudo asumir el cargo porque la oposición presentó fuerte rechazo a la investidura de una italiana como jefa de gobierno.
Curiosamente India se independizó y se dividió para formar Pakistán (musulmán). Este a su vez se dividió para crear Bangladesh. En los tres países han gobernado mujeres. Particularmente en Bangladesh, en 19 de los últimos 22 años, dos féminas ideológicamente enfrentadas se han repartido la primera magistratura: Khaleda Zia y Sheikh Hasina.
Veinticinco mandatarias han sido reelectas. Lo fue Benazir Bhutto (Pakistán), hija de expresidente Alí Bhutto. Ella se casó en matrimonio arreglado con Asif Ali Zardari. Argumentó una vez que para una dirigente política era difícil encontrar tiempo para cultivar una relación. Las leyes pakistaníes no permiten que una soltera sea jefa de Estado.
Benazir llegó al poder al año siguiente de casarse con Asif. Ella, como su padre Alí, murió asesinada. Su viudo se hizo líder del partido y es el actual presidente de Pakistán. Un hijo de Benazir es codirector del partido de gobierno.
La mujer no cae del cielo. Las gobernantes no llegan de improviso al poder. Son muy diversas las realidades que las han llevado al mando. Al menos 54 de las 92 tuvieron experiencia parlamentaria previa. Cuarenta y nueve pasaron antes por algún gabinete ministerial.
La mayoría de ellas son preparadas académicamente. Al menos 43 tienen nivel universitario y otras 31 aprobaron además algún postgrado.
Pero está el caso de Golda Meier, nacida en Kiev en 1898, quien no tuvo estudios universitarios; sin embargo, durante su mandato ganó la guerra del Yom Kipur contra los árabes en octubre de 1973.
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