Ella solo tenía 29 años y ya era madre de tres hijos. A esa edad, seguramente no habría abandonado del todo sus sueños. Y, ello, a pesar de que su vida probablemente no era fácil. Porque antes de que su pareja la asesinara hace menos de una semana en Vitoria, es muy probable que esta mujer cuyo nombre no ha trascendido cuando escribo estas líneas ya arrastrara un cartel invisible donde se podía leer “víctima de malos tratos”.
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