La Premio Nobel Dorothy Crowfoot ha pasado a la historia con el apellido de su esposo. Este lunes se cumplen 104 años de su nacimiento
Dorothy Hodgkin fue bautizada con el nombre de Dorothy Crowfoot,
pero actualmente nadie asocia el apellido Crowfoot con mérito alguno en
el terreno de la Química. Las cosas cambian cuando se habla de Hodgkin.
Aunque solo sea levemente, el término recuerda a un importante hallazgo
en el terreno científico: a la pionera utilización de raxos X para determinar la estructura de sustancias biológicas, un mérito que curiosamente no corresponde a Hodgkin, sino a su esposa, Dorothy Crowfoot, Premio Nobel de Química en el año 1964.
El papel de las mujeres en la ciencia siempre ha sido un asunto espinoso, sobre todo en lo que se refiere a visibilidad. La importancia de Dorothy Hodgkin,
que este lunes cumpliría 104 años, es incuestionable. Fue la tercera
mujer en recibir el prestigioso galardón científico -después de Marie
Curie e Irène Joliot-Curie-, un reconocimiento de su incansable labor en
el desarrollo de la difracción de rayos X que catapultó el apellido de su marido directamente a los libros de Historia. Porque, tal
y como explica el catedrático de Química inorgánica de la Universidade
de Santiago Manuel Bermejo durante una entrevista con La Voz en abril
del 2011, nunca ha existido una igualdad real entre hombre y mujeres
en la ciencia: «Era unha pauta social que as mulleres fosen coñecidas
polo apellido do seu home. De feito hai mulleres que se cría que eran
homes. Pero o peor é que aínda segue a ser así hoxe en día. Hai
dicionarios científicos moi actuais, por exemplo un do ano 2004, onde as
mulleres que fixeron achegas aínda aparecen co apelido do home. Un
exemplo é Dorothy Crowfoot, á que aínda hai que buscar nestes
dicionarios como Dorothy Hodking, que é o apelido do seu marido».
Dorothy Hodgkin, que puede atribuirse hallazgos tan relevantes como la confirmación de la estructura de la penicilina, el descubrimiento de la forma de la vitamina B12 y el desciframiento de la estructura de la penicilina,
no es la única genio que trabajó a la sombra de un hombre. A Marie-Anne
Lavoisier, por ejemplo, se le conoce en la ciencia por ser la mujer de
Antoine Lavoisier. Además, el premio Nobel de Medicina de 1962 recayó
sobre tres científicos hombres (Watson, Crick e Wilkins) por descubrir
la estrutura del ADN, pero, en reliada, lo que Wilkins hizo, recuerda el
profesor Bermejo, fue piratearle a Rosalind Franklin su descubrimento.
«Ela non puido obter o Nobel porque morrera da leucemia que lle causou a
súa investigación con raios X», revela el experto.
La de Dorothy Hodgkin y estas -y otras- trayectorias desmienten el tópico de la falta de entendimiento entre las mujeres y la ciencia. Pero, además, Dorothy Hodgkin fue la primera mujer inglesa en lograr el Nobel de Ciencias
y, a pesar de su elección de absorber el apellido de su compañero
sentimental, uno de los grandes ejemplos de superación de las barreras
de género en el campo de la invegación. Rechazó siempre de forma
vehemente cualquier sugerencia de que el hecho de ser mujer supondría un
obstáculo en el desarrollo de sus trabajos. El apoyo de otras mujeres
científicas y su constancia y superación personal -tardó 35 años en
resolver la estructura de la insulina- resultaron claves para superar
las dificultades desl trabajo experimental, pero también de su
matrimonio, de la maternidad y de la artritis reumatoide que padeció
desde los 28 años.
En pie por los derechos de las mujeres
Dorothy Hodgkin, nacida en El Cairo el 12 de mayo
de 1910, trabajó además activamente por la paz y la cooperación
internacional, relacionándola directamente con su labor científica. Fue
la primera mujer de Oxford que recibió del Somerville College un salario
de 100 libras por trimestre durante su ausencia por maternidad en 1939,
a pesar de que la universidad no estableció una política determinada en
este ámbito hasta 1971, aprobada por la ley británica cuatro años más
tarde.
Tal y como mantienen Rosa María Claramunt Vallespí y Teresa Claramunt Vallespí en el volúmen Mujeres en ciencia y tecnología,
la vida de Dorothy Hodgkin fue un ejemplo de que existen formas
alternativas de hacer ciencia, sin caer en «competitividades feroces
jalonadas de zancadillas», ambiciones o actuaciones «deshonestas».
Fuente: La Voz de Galicia

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